Cuando cuentas una receta, de esas que te gustan, de las que sabes gustarán a los demás, lo que haces es dar ideas. Y las ideas sabrosas activarán tu paladar mental.
Cuando cuentas una receta, poniendo interés en transmitir todo lujo de detalles, lo que haces es regalar un pedacito de alma y, al mismo tiempo, regalar un buen plan. El alma es un tesoro que todos disponemos y da razón al corazón para ser tu motor vital.
Si quieres vivir más cuenta tus recetas con todo lujo de detalles, hazlo para que las repitan y estarás regalando pedazos de alma, ideas, un plan. Regalar es muy bueno y recomendable. Hay más placer en dar que en recibir. Las papilas gustativas se activarán, el estómago se deshacerá en jugos, las tripas se moverán, quizás poniéndose en su sitio, quizás preparándose imaginando un manjar.
Hablar es bueno para el corazón. Y el corazón es nuestro motor vital. Las personas que hablan mucho suelen vivir más.