Los cocineros que cuentan sus recetas, viven más

 

¿Por qué? Porque al poner en palabras los pensamientos reduces la intensidad emocional de lo que sientes, de lo que estás experimentando.

Cuando cuentas una receta, de esas que te gustan, de las que sabes gustarán a los demás, lo que haces es dar ideas. Y las ideas sabrosas activarán tu paladar mental.
La mano de cocinero suele ser personal. Aun cocinando al pie de la letra una receta difícilmente saldrá igual, siempre hay diferencias. ¿Por qué? Quizás por el agua que usaste, quizás el caldero es diferente, quizás por la madurez de los ingredientes, quizás variaste la altitud, quizás porque la luna de hoy está llena y tu cuerpo , sin embargo, pide hoy velocidad.

Cuando cuentas una receta, poniendo interés en transmitir todo lujo de detalles, lo que haces es regalar un pedacito de alma y, al mismo tiempo, regalar un buen plan. El alma es un tesoro que todos disponemos y da razón al corazón para ser tu motor vital. Y ya que dispones de alma eres persona dispuesta a comer.
Cuando regalas esos pedazos, en forma de recetas, promotoras del sabor, no debes de tener miedo. Puedes regalar todo lo que quieras, no te vas a agotar. A más das, mas tendrás, más fértil el terreno donde crecer.

Una receta bien contada rememora momentos ya cocidos y tu paladar mental se activa, la saliva, ese ingrediente mágico y personal, inundará tu boca. Te entrará hambre aunque acabes de comer, no pasará nada malo, todo es bueno, salvo si te pillaron con hambre de verdad, ése es otro cantar.
Abrir tu corazón con una receta bien contada, pone en palabras sentimientos y acciones, todas son palabras que acabarán en satisfacción y el corazón no sufrirá más tensión que la tensión del amor, amor por alimentar. Es un cuento sin fin: Por mucho que comas hoy, mañana querrás más.

Entonces recapacita; ¿No vale la pena ser un cuento sin fin? ¿Acaso no valdrá la pena hacer planes una y otra vez para cocinar?

Permíteme ser repetitivo una vez más.

Hablar es bueno para el corazón porque pones en palabras tus sentimientos o ideas…liberando tensión.

Si quieres vivir más cuenta tus recetas con todo lujo de detalles, hazlo para que las repitan y estarás regalando pedazos de alma, ideas, un plan. Regalar es muy bueno y recomendable. Hay más placer en dar que en recibir. Las papilas gustativas se activarán, el estómago se deshacerá en jugos, las tripas se moverán, quizás poniéndose en su sitio, quizás preparándose imaginando un manjar.

La lengua se volverá juguetona y ya estarás listo para disfrutar. Las palabras te hacen imaginar sabores, sentir los sabores. Palabras enlazadas cocidas mentalmente que te animan a planear. Y soltarlas todas juntas te hará vivir más.

Carlos Gamonal